domingo, 28 de noviembre de 2010

PLAGIO BICENTENARIO EN EDUCACION


Se reitera la “copiomanía”, dicho de otro modo, el calco de las teorías o el trasplante de experiencias forasteras en educación es fenómeno antiguo. La gerontocracia magisterial alude a John Dewey y a Georg Kernchesteiner, así como a Anton S. Makarenko. En la actualidad, se cita a Jean Piaget, Reuven Feuerstein y Jacques Delors. En el siglo XIX se remedaban los modelos francés y alemán.

El XX es el turno del modelo norteamericano y hubo quienes, incluso, intentaron imponer el de la RDA con la Escuela Nacional Unificada ENU. La moribunda reforma de la Concertación es un mal plagio de la española. Pese al fracaso del pantógrafo ya hay quienes ahora se encuentran mirando hacia los planes de Holanda, Finlandia e Irlanda. Toda una pantomima para aplicar el lema de “El Gatopardo”: “Todo debe cambiar, para que siga igual”.



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miércoles, 17 de noviembre de 2010

ESOS ASESORES EXTRANJEROS


Desde siempre -al menos de 1810 en adelante- se acude a lo foráneo para resolver problemas internos. Entre devanarse el seso buscando una solución propia y la facilidad de copiar lo exótico no nos perdemos. Lo "extranjero" es lo europeo y, por extensión, lo estadounidense. Nadie escapa de ese imitacionismo que, en su semilla, es la pereza y la inseguridad. Ni derecha ni izquierda, ni gobierno u oposición, ni pudientes o indigentes, ni ilustrados o ignorantes... la inercia empuja a moros y cristianos al calco. La estrategia nipona de "adaptar" y no de "adoptar" se ignora. En economía Pinochet y la Concertación nos tuvieron de rodilla ante Milton Friedman y la Escuela de Chicago. En el XIX se invita como supremo gurú a Juan Gustavo Courcelle Seneuil. Nos intoxica de librecambismo y sus discípulos triunfan en Concón y Placilla. En pedagogía el plagio es escandaloso. Se menosprecia cualquier enfoque criollo y se remedan modelos escolares europeos mientras desfilan expertos euronorteamericanos divulgando teorías que luego se difunden desde las cátedras como versículos del Corán. ¿Qué tiene de extraño que ahora en La Moneda pontifique sobre un tipo de política mutilada de valores éticos el chamán Guy Sorman? Tal invitación y el respeto atávico por lo exótico es otra manifestación del coloniaje mental que tanto daño genera.

martes, 16 de noviembre de 2010

ALFREDO QUISPE CORREA : IN MEMORIAM


La noticia es una pedrada en el rostro. Obliga a detener la marcha. Se evocan las Coplas de Jorge Manríque. La tristeza invade el alma. Queremos omitir la penosa información. Recordar sólo aquello hermoso de una existencia finalizada. Imposible olvidar aquella amistad súbita y que iluminara por medio siglo. Se enciende en el antiguo caserón de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí entre Derecho y Filosofía y Letras un puñado de mochileros chilenos somos recibidos como príncipes. Comienza la ardiente década de los 60. El cielo estaba allí y con sólo subir a una banqueta podíamos acercarlo al corazón. Maravilla aquella de los veintiañeros de entonces que imaginamos la parusía a la vuelta de la esquina.
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Entre esos sanmarquinos hacía cabeza el bondadoso Alfredo cuyo deceso se llora sin lágrimas. Nuestra peruanofilia y, en general, el sincero iberoamericanismo exhibido como bandera de combate se debe -entre otros factores- a ese afecto sin sombra que nos brinda el fallecido. En momentos -de cualquier tipo, los fallidos y los exitosos- sabíamos que en Lima estaba abierta la puerta de su oficina y de su hogar, siempre la diestra extendida, la sonrisa amable, el chascarro grato, la mesa puesta. Ahora nos abandona. Este peruano egregio marcha rumbo a la República del Más Allá. Confiere prestigio a su país y deja honda huella de afecto en Chile. Hoy -a orilla del Mapocho- el tricolor se enluta, agita e inclina. Un homenaje el nuestro tan sincero como distante de lo meramente protocolar.

martes, 9 de noviembre de 2010

¡VIVA MEXICO!



El simple derrocamiento de un Presidente convertido en autócrata vitalicio -Porfirio Díaz- desencadena hace 100 años una transformación profunda en México. Es el 20 de noviembre de 1910. Factores diversos se combinan desatándose la tormenta que dura casi un decenio. Todo el país monta a caballo y la insurgencia es epidemia. La ola cubre el país y se imponen el hierro y la sangre. La bandera justificaba así sus colores. El campo, el verde. Los volcanes tachonados de nieve, el blanco. Los winchester y los pistolones, el rojo. El apetito de tierra de labriegos indigentes le da nombre: Revolución Agrarista. Se anticipa a la soviética y el país moderno -con sus cualidades y defectos- es producto de ese proceso. Quien vive allí, aunque retornado, continúa envuelto en el sarape, con el tequila en el alma, los murales de Rivera y Orozco en la retina. En ese mundo tan ibérico como indígena se comprende "Los de abajo" de Azuela y a Octavio Paz con "Laberinto de la soledad" y se comparte la rabia contenida por la usurpación de California, Texas, Arizona... Se admira a Zapata, Villa, Carranza... Los mariachis estimulan a cantar "La Adelita" y a bailar un corrido. Aquí hay apatía respecto al proceso iniciado en la fecha indicada. Esa actitud es producto del ombliguismo chilensis que cree que el mundo es "Chilito" con exclusión del entorno. Ante esa postura autosuficiente gritemos con entusiasmo dieciochero ¡Viva México!