jueves, 27 de diciembre de 2012

DUELO EN CEDECH: FALLECE Dr.. WHITAKER


El médico Diego Whitaker Rojas -miembro del Centro de Estudios Chilenos- ha fallecido. Su deceso pone fin a una límpida trayectoria. Expulsado de modo ignominioso del     PC a finalizar los 50  -el entonces líder estudiantil de la FECH Federación de Estudiantes de Chile- apenas graduado se refugia en el ejercicio de la medicina concebida como sacerdocio de servicio gratuito a los desvalidos. En la Facultad de    Ciencias       Medicas de la Universidad Nacional de Chile deja huella como alumno de singular brillantez. En el barrio que se instala su consulta -convertida luego   en clínica- en romería convergen miles de enfermos. Allí el galeno en referencia prodiga su sabiduría y hasta los fármacos que consigue a título de donativos de los laboratorios.

Adhiere al  CEDECH, financia ediciones de libros y folletos, apoya la demanda de mar para Bolivia y    solidariza en 1982 con Argentina en Malvinas. Después aplaude la mediación vaticana que evita la    confrontación    por el Beagle. Fue un militante de hondas convicciones. Su quehacer apostolar es tan intenso  que no conoce festivos ni reposo.Hay quienes piensan que con aquel  quehacer titánico sublima la aleve   estocada    que    le propinan los stalinianos del PC "criollo" en la flor de los veinte años. Esa dedicación a sus    pobres      lo     emparentan  con Alberto Shwiezer, aquel médico belga que se queda de por vida, en  leprosario africano y   al     chilenísimo Nicolás Palacios que calcina su vida asistiendo médicamente a   los    obreros     salitreros    no    sin proponer la nacionalización de la minería del nitrato de sodio.

Hoy, su vida física está extinguida  Sin embargo, hay que comentar: quien jamás vulnera el Juramento de Hipócrates. Hizo de su vida un servicio ciudadano, en CEDECh  actúa como un bolivariano consecuente, sirve en Nicaragua en los servicios sanitarios del FSLN. Ahora pasa a morar en la República del Más Allá. Quienes fuimos sus camaradas en la difícil tarea cívica  -en su momento- lo propusimos al Premio Nobel de la Paz. No tuvimos éxito, pero el Parlamento de Oslo alcanza a nominarlo  como postulante a tal galardón. Hoy yerto en su féretro como único sudario recibe el cariño de miles de sus pacientes que recibieron en su Clínica "El buen Samaritano" no sólo atención y tabletas, sino también afecto. Por eso manifiesto "¡Dr. Whitaker presente! ¡Ahora y siempre! ¡Honor a tu memoria!

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