sábado, 16 de mayo de 2020

EL MAPUCHISMO



El fenómeno posee honda raíz. Se supone como fundador a Alonso de Ercilla y Zúñiga. Ya la hermandad -presidida por Francisco de Miranda- bajo juramento se compromete a bregar por el atomizamiento del Imperio fundado por Carlos V y Felipe II. Lo hace, debidamente, asesorado por  funcionarios de Londres sobre un tomo de ·"La Araucana". Sea la Logia Lautaro o la denominada Logia de los Caballeros Racionales -ya a mediados del Siglo XVIII- comienzan con el culto a lo indígena y, en particular, a lo mapuche inspirados en aquel poeta del XVI. Ningún miembro de esa peculiar masonería es indígena. Menos son los integrantes de la I Junta de Gobierno, O'Higgins es retoño de un Virrey, Carrera, oficial del ejército fernandino  que combate en  Península contra  Francia. Ni que hablar de Toro y Zambrano. Blanco Encalada o  Portales que hasta tenían familiares en España. Los mismos indígenas observan con indiferencia la guerra entre "criollos" y "godos" y no pocos se enrolan en la hueste monarquista.

Exaltan a esa etnia como el anticipo de una chilenidad rabiosamente opuesta a lo ibérico. Esto permite presentar la Independencia como la liberación de una colonia sometida a  la férula ibérica. Tanto así que son millones los que reverencian el 18 de septiembre de 1810 como la cuna de de  Chile. Habría nacido como un hongo después de una lluvia. Presentan el proceso emancipador como "descolonización" y suprimir el monopolio como un logro. Eso fue lo que bucaba la Corona Británica para intrtroducir sus mercacá y, de paso, aniquilar la manufactura criolla.   No sólo eso, sino también reverencian la raíz mapuche como nuestra fuente racial. Ello pese a que mestizaje con la tribus de Arauco no tuvo mayor relevancia. Si la hubo con decenas de otras colectividades aborígenes.  

La estrofa "Chile, fértil provincia y señalada ..." aprendida de memoria corresponde a la visión que Ercilla tuvo de ese remoto ayer indígena y no de nuestra república. En emblemas, himno patrio, monedas,calles, deportivos, imaginario ... siempre refulge lo mapuche. Pocas veces lo hispánico menoscabando que -al igual que el resto de Suramérica- somos indoespañoles. Tal identidad no se reconoce. Se prefiere,  veces, lo aborigen- sobre todo lo araucano.La escuela pública describe "con pelo y señales"  la  crueldad y a la explotación de los conquistadores y sin datos mayores, la macabra, muerte de Valdivia nuestro "primer detenido desaparecido". Los folletineros -tipo Liborio Brieba- redactores del siglo XX en pequeños libros que ridiculizan a funcionarios monarquía, por ejemplo, Casimiro Marcó del Pont. 

El MINEDUC cada año  distribuye "Lautaro, joven libertador de Arauco" de Alegría, Jamás de Eyzaguirre "Ventura de Pedro de Valdivia" o "Valdivia, capitán conquistado" de Santiago del Campo. El primero registra en Google 100 referenvias, el segundo cuatro y el último apenas 2. Por otro lado, textos de Historia se solazan mostrando a Galvario sin manos y o el empalamiento de Caupolicán. La mal denominada "Colonia" se presenta como opresiva y oscurantista. Los atentados a monumentos a héroes de la Conquista, por ejemplo, Francisco de Aguirre son frecuentes y no ameritan castigo. Est fobia reflota con el impulso del comunismo cuya indoltría e hispanofabia, aunque antiguas, están siempre
vigentes.

El flamear de una supuesta bandera de Arauco en el conflicto delictivo cuyo escenario fuera la Plaza Italia y los incontables actos terroristas en la Araucanía poseen  honda raíz. En medio de ello está nuestra crisis de identidad al no reconocer lo que somos "hijos de la mezcla". Reiterese, no son los aborígenes los fomentadores del "separatismo"  inaugurado en 1810. Ahora -eso si- aparece otra balcanización que empujan a una minoría mapuche  -apoyado en el lema- "autodeterminación de los pueblos" la soberanía del wallmapu con comarcas hoy chilenas  y  argentinas. Mientras quienes son sensatos promueven la
integración de Iberoamérica no faltan quienes, a la catalana. favorecen una República de Arauco.


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