martes, 26 de noviembre de 2013

10º ANIVERSARIO DE LIBRO NEGRO...


Este martes 3 de mayo, en la Casa del Maestro de Santiago de Chile, recinto del gremio magisterial, se presentó la nueva obra del Prof. Pedro Godoy. El evento se apertura y clausura con cuecas y marineras de conjuntos folklóricos amateurs de Chile y Perú. Con el Salón de Actos repleto de sindicalistas, académicos, estudiantes. Hizo el comentario de rigor el líder nacional de gremio Mario Aguilar Arévalo. Luego el autor improvisó la siguiente alocución que la periodista Silvia Aguilera rescata de su grabadora.

“Distinguido Mario, destacados académicos, queridos alumnos de la Universidad Arturo Prat y de la Universidad Mayor, integrantes del Conjunto Foklórico Peruano y del Conjunto Fiesta Chilena, amigas y amigos:


He aquí el texto que nos congrega. El escarlata de su portada es fulgor de razón y de pasión… Razón y pasión, hay que añadir también voluntad. Los tres ingredientes a servicio del país concebido como segmento de la Patria Común: Iberoamérica. Con seguridad estas afirmaciones son campana de palo para aquellos “renovados” y “pragmáticos” que sepultando principios y fines, por un plato de entejas, venden su alma al “Gran Satán”. No estoy para simulaciones ni acrobacias y en cuerpo y alma creo conservar el mismo espíritu moceril de los años 60 y 70. Ayer brindé por el trigésimo aniversario de la victoria de Vietnam sobre EEUU y hoy me regocijo de cómo se extiende la resistencia iraquí.



Extraño, extrañísimo comienzo de la presentación de una obra de pedagogía, pero es que la alta política y el quehacer de aula no son antagónicos, sino complementarios. He dicho, señores, la alta política no la política contingente hecha de chanchullos y zancadillas, de promesas y virajes sospechosos.



Regreso a lo nuestro… Agradezco los agudos y amables comentarios del relator Mario Aguilar. Pese a que, en algunos instantes, me vapuleara merece mi respeto porque demostró -de modo palmario- haber leído la obra. Debo añadir que su gestión ha sido clave para que dispongamos de este recinto y de la atmósfera de pluralismo que nos envuelve.



Este es libro de combate y reflexión, es analítico y propositivo. Acepto que suele enfatizar la crítica y, a veces, pareciera un catálogo de defectos de la estructura escolar y de los vicios y omisiones de quienes la administran. Desde luego no es perfecto y está más cerca de la sangre que de la tinta.



Es producto de la observación de la realidad. No es gárgara de estadísticas o refrito de bibliografía forastera. No es un libro nacido de otros libros, sino producto del manejo de datos empíricos. Aquí se condensa una experiencia vivida y padecida en aula y no en oficinas ministeriales. Es síntesis de las desventuras, aventuras y venturas del muy noble oficio de enseñar.



No contiene añejeces ni exotismos. Está en el hoy y en el aquí. Lo anima el coraje y el conocimiento del fenómeno educativo. En suma, es emoción y ciencia. Lo emocional palpita en cuanto la dedico a mi maestro del Campus Macul de la Universidad de Chile, el Prof. Roberto Munizaga Aguirre. También a mi condiscípulo Carlos Ramos Ibáñez quien diera infructuosa lucha para que los tres gobiernos de la Concertación reincorporaran a los catedráticos que fuimos destituidos por el régimen castrense. A ambos, ya moradores de la República del Más Allá, -en esta ceremonia- mi homenaje.



Este texto examina no sólo el sistema escolar, en general, sino -de modo específico- la básica, la media y la superior. Quizás hay reiteraciones, pero no se diluye el norte, es decir, el propósito de reedificar una escuela capaz de fundir en el aula al hijo del taller y al hijo de palacio. Es el esfuerzo que, en miniatura efectúa el Colegio Saint George y que retrata la notable película “Machuca”. Así el magisterio efectuará un aporte a la atenuación de los abismos que escinden a la chilenidad.



Más aun, acorde con lo enseñado por Arturo Jauretche, se aspira a que los contenidos programáticos sean criollos y no forasteros, es decir, que vigoricen la identidad y no profundicen el descastamiento. Y en estas dos esferas: lo social y lo nacional el Proyecto MECE y la Reforma han fracasado. Fracaso rotundo y despilfarro cuantioso. Y lo señalado lo verifican certámenes como el SIMCE y la PSU. 


Peor aun, hoy se consolidan como algo normal, segmentos del paisaje como la Cordillera o el Pacífico, la existencia de planteles para “picantes”“mediopelo” y“palogruesos”Así del aula brotan tres repúblicas distintas, tres Chiles cuyos ciudadanos se desconocen… Todo ello por efecto de un sistema escolar clasista reverenciado como lo conveniente por el modelo neoliberal impuesto por el régimen militar y perfeccionado por la “democracia”.



La disciplina escolar -y este es otro tema de mi obra- ha sido vulnerada. Es el afán de los “progres” enquistados en el MINEDUC que apuntan a demoler “los enclaves autoritarios”. Algo jamás visto en el país: se multiplican los desacatos a los educadores. Maestros que son objeto de agresiones físicas y verbales por alumnos y apoderados. De modo frecuente las víctimas son las profesoras y me pregunto ¿en que queda el feminismo beligerante de esos elegantes impulsores light de la modernidad y de la postmodernidad si no las protegen ante esas manifiestas cobardías? Mis amigos, esto es fruto de la confusión entre democracia y anarquía que -tarde o temprano- se pagará muy caro.



Me refiero también en este libro a dos nuevos tipos de analfabetismo. Mientras la ignorancia abecedario retrocede a un 5.2% y la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria festeja su 86º aniversario avanza el denominado “analfabetismo funcional”… Millones de chilenos leen, pero no entienden el contenido de lo leído. El otro morbo es el “analfabetismo tecnológico”. Es más antiguo, consubstancial al sistema, pero hoy es más notorio. Se manifiesta en que el aula enseña todo o de todo… hasta idioma chino mandarín, pero no a trabajar.



Eso de proponer una “educación para el trabajo productor” suena a raro hasta en los oídos de miles de docentes para los cuales toda su labor es de pizarra, tiza y saliva. Ello empalma con el desprecio atávico por las manualidades y el rechazo actual por la profesionalización temprana. También hunde su raíz en la anacrónica separación entre teoría y práctica y en la torpe prohibición de trabajo infantil y adolescente. Estos temas aquí se discuten y con argumentos. Argumentos extraídos no de experiencias extranjeras, sino de la vida misma con sus rigores y exigencias. Estamos, pues ante un texto iconoclasta que choca con prejuicios ancestrales y contra otros de factura reciente.



La nuestra es una guerra difícil, dificilísima, pero el CEDECH la libra pese a las dificultades. En la brega nos iluminan figuras emblemáticas como Simón Rodríguez… A renglón seguido reflexiono: Simón Rodríguez ¡pero si ningún colega conoce a ese gigante! Mis amigos, aquí para ser figura emblemática -aunque no se lea- hay que exhibir apellidos alemanes, franceses o sajones. Lo criollo es ordinario y se descarta. En función de la tesis pedagógica de ese notable venezolano proponemos una escuela nacionalizadora y tecnologizadora.



El texto contiene reflexiones sobre la función docente, investigativa y difusional de la Universidad. No sin contrastar el mensaje luminoso y la obra patriótica de otro venezolano, Andrés Bello, con la gestión opaca y hasta turbia de rectores como Jaime Lavados y Luis Riveros. Estos más preocupados de negocios esquivaron siempre la reincorporación de quienes fuimos exonerados de las cátedras.



Queridos contertulios, imposible en esta velada reseñar todos y cada uno de los temas analizados. Lo cierto es que -como señalara un lector- el libro es un informe de autopsia. Quien lo escribe, un médico forense. El cadáver, el sistema escolar. Este recinto una oficina de Servicio Médico Legal, o mejor dicho, una morgue. No obstante, no habrá velatorio, sino afanes milicianos por reconstruirlo.



Debemos, comunitariamente, aceptar como reto a la imaginación pedagógica proyectar con cabeza nacional una genuina reforma. La actual ha fracasado porque es “más de lo mismo” y producto de presiones del Banco Mundial. Y si digo Banco Mundial digo imperialismo. Si señores, “im-pe-ria-lis-mo” y no “globalización” como los “progres” quieren que se diga.



Este libro que se entrega a vuestro juicio exhibe portada de color rojo porque quiere ser capa de torero. Sin embargo, para estoquear el toro y ganar rabo y oreja se necesitan centenas de banderilleros que maten al miura de la miopía borreguil, de la mediocridad ministerial, de la vocación de calco… Colosales tarea propongo, pero no podría refugiarme en el cómodo silencio. Mi vocación socrática me acicatea a formular críticas y propuestas, aunque sé que siempre acecha el peligro de la cicuta.



En la carátula de esta obra que hoy entrego al veredicto ciudadano figuraGabriela Mistral y no por su condición de poetisa o Premio Nobel de Literatura, sino porque es nuestra colega que explicita un original discurrir pedagógico. Está en nuestra misma barricada. No la aplaudimos por las Rondas Infantiles ni por los Sonetos de la Muerte, sino porque propicia una educación gratuita y no pagada, una educación pública y no privatizada, una educación nacionalizante y no cosmopolita, una educación tecnologizante y no palabrera. ¡Honor a su memoria!



No nos asustan obstáculos y trampas. Se sabe que el lapso más obscuro de la noche es cuando está a punto de amanecer. Entonces, simbólicamente, en ánforas azules de cálida emoción, brindo por la aurora que adviene”.

No hay comentarios: