domingo, 13 de noviembre de 2016

EL III ANALFABETISMO

Aquel analfabetismo -el abecedario- se bate en retirada. Surge otro ya analizado: el funcional. Entre las sombras de nuestro subdesarrollo existe un tercero. Se trata del tecnológico. Consiste en carecer de una especialización que permita  generar recursos propios y apoyar a la familia. Por miles vagan por ciudades y campos -hombres y mujeres- que se ofrecen como mano de obra no calificada. Imploran trabajo "en lo que venga". Su traducción es un dinerillo que alcanza para la porción de frejoles que permite apagar el hambre. Son gañanes y "chasquillas", Los citadinos se proclaman "maestros" y, sin embargo, carecen de "maestría", decir, de especialización. Como se ofrecen para cualquier desempeño, coloquialmente, se conocen como "mentolathum". Se hace así referencia a una pomada multiuso que está en todos los hogares,  

Las esposas de los "chasquillas" suelen trabajar como "empliás", es decir, asesoras del hogar, también cuidan autos o venden en las esquinas de mayor tránsito, en verano, helados y en invierno chocolatines.  Son desempeños mal remunerados. Los hijos suelen ingresan a la la educación media, es decir, se matriculan en liceos. Terminen o no anhelan -por la atmósfera propia de ese peculiar plantel- desempeños "decentes". Suelen exigir se les confieran "oportunidades". Viven en la periferia. Pertenecen a los cuartiles vulnerables La TV que está presente hasta en el campamento más paupérrimo les nutre el imaginario. De la "pantalla chica" deriva el apetito por mansiones,  vestuario y  calzado de "marca",  fiestas, turismo,  amoríos, vehículos... Esas aspiraciones no cristalizables se traducen en frustración y resentimiento.

Aquellos adolescentes  son presa fácil del delito y la droga. Se les apoda "flaites". Su equivalente femenino es la "chana". Frecuentemente "madre soltera" que deriva en "empliá", es decir, "nana".Con otras palabras "asesora del hogar". Esos varones merodean por la ciudad desafiantes o cabizbajos. Igual que sus progenitores carecen de oficio. He allí ese escurridizo III analfabetismo. El sistema escolar entrega esas especializaciones a través de CFP e IP que implican nuevo tramo de escolaridad después de "la media". Los eventuales usuarios de esas instancias ya están sin energías y enfermos de tedio. Se percatan que poco y nada sirven para "ganarse la vida" las infinitas clases  que van de álgebra a literatura, pasando por las valencias y las guerras médicas. Todas ajenas a las urgencias del país. Finalizan así 12 años para nada.