jueves, 26 de marzo de 2015

EL SLP

El Síndrome de Lata Profunda SLP se presenta con mayor fuerza en la adolescencia y la juventud. Se manifiesta en aquel “no estar ni ahí” y en el crónico aburrimiento. Otros síntomas: exigir derechos y esquivar deberes, identificar disciplina con autoritarismo, afán de trocar –en el aula- rigor académico por lo light y el sacrificio por lo entretenido... A veces se encuentra un barniz “culto” y aparece un discurso ecoindigenista  amalgamado con pesimismo. Lo persistente es la fiaca rubricada con el bostezo. Toda obligación es denunciada como represiva.

El SLP encubre un frenético consumismo en los sectores pudientes y aguda frustración en los de ingresos medios y bajos. Se expresa en la intoxicación de TV, en el sobreuso de teléfono hogareño, en la ducha caliente prolongada hasta el exceso, en la “durma”  hasta medio día y en el “carrete” cada fin de semana. Dispara sobre el Servicio Militar Obligatorio y exige a los docentes  aprendizaje entretenido y promociones automáticas. Otro rasgo es la cimarra incluyendo “macheteo” en esquinas estratégicas y “andar chutiando piedras” con moño, aro y pito  en procura de ... nada.

Ante el SLP hay “güena onda”. Los padres abdican de su autoridad. Psicólogas y educadoras –por maternalismo- la legitiman. Lo “moderno” es “respetar la personalidad de los lolos, para evitarles trancas”. El P. Ejecutivo suprime la detención por sospecha y tolera la ingesta alcohólica en la vía pública. Los grafitis son murales y los grafiteros émulos de Diego Rivera. En suma, permisividad y luz verde al hedonismo y la chabacanería. En la otra ribera está Gabriela Mistral exhortando a los educadores a “extirpar la inercia fatalista y la languidez tórrida” como aporte a  superar “nuestra inferioridad económica” que denuncia Encina  ¿Los escucharemos?