lunes, 6 de diciembre de 2010

EL TRATADO DE LISBOA


Este documento establece que la Unión Europea posee territorios periféricos ubicados en ultramar. Su defensa es un compromiso de esa "nación de naciones" que surge como un polo de poder mundial. Esos enclaves son los vestigios de los imperios coloniales. Entre ellos figuran las Malvinas, las Orcadas y las Sandwich del Sur así como la Antártica chilenoargentina. La guerra de 1982 contra el Reino Unido por los tres archipiélagos australes es intento descolonizador. El derecho derivado de la plataforma continental, el proyecto de explotación petrolera y el control sobre el paso entre Atlántico y Pacífico jaquean la soberanía de Argentina y de Chile. Es cierto que las pretensiones sobre el casquete polar de Buenos Aires y Santiago se superponen, pero no es menos efectivo que el Reino Unido -con el apoyo de Europa- proclama que los nombrados son suelo propio. Ese es colonialismo descarado y, por ende, se exhorta a ambas cancillerías a abandonar la modorra cipaya. La Universidad Nacional de Lanús da pionera voz de alarma convocando a simposio sobre la materia. Es el comienzo de una campaña.

1 comentario:

Miguel de Althaus dijo...

Nadie tiene soberanía en la Antártica.En Derecho Internacioal es un caso único de "res communis". Como siempre Chile ávido de territorios pretende tener soberanía allí; hasta ha puesto una oficina postal allí!