jueves, 18 de diciembre de 2014

BLA BLA MAGISTERIAL

Colega perezoso... da clase sentado, frontalmente y
apoyado en el texto. 
"Los exámenes hay que abolirlos porque trauman”. “Los uniformes son camisas de fuerza. Libertad en la indumentaria”. "La motivación es la matriz del aprendizaje". "Todo alumno puede aprender. La clave es la estrategia usada por quien enseña"."Memorizar es retro". "La escala de notas fluye del rendimiento del curso". "El punto base está en el reglamento". "Autodisciplina es democracia. Disciplina, fascismo”. "Los ritmos de aprendizaje son diversos en cada estudiante”. "La comunidad escolar la integran, paritariamente, educadores y apoderados". "Hay que mediar en vez de sancionar”. "El docente es sólo un facilitador". "Tatuajes, aros, moños, pucho... son expresiones de la identidad juvenil y, como tal, tolerables". "La clase debe ser entretenida". "Muchos rojos: falla del educador". "El conductismo pasó de moda, hoy se impone el constructivismo". Estas consignas, como fondo, tienen un coro: “Aprender a aprender”. 

Los estribillos anotados sirven de escudo a los progenitores para enjuiciar la labor del plantel y, en no pocas ocasiones, humillar al profesor. En su origen los difunden quienes son ajenos a la profesión docente, en particular psicólogas norteamericanizadas, remotas discipulas del Dr. Spock. Son reverenciadas por docentes -enfermos de complejo de inferioridad- los cuales les asignan un prestigio que no ameritan. Otros pontifices son colegas distanciados del aula que -a veces con el respaldo de un partido político- se atrincheran tras los escritorios de una oficina de la cartera del rubro. Los slogans enumerado permiten exhibir cáscara de "modernos" y lapidar a quienes se oponen como "megaterios". Desde mis estudios, experiencias y sentido común tales frases clichés son rieles que precipitan el sistema a la catástrofe y  sogas que ahorcan a los mismos educadores.