sábado, 6 de diciembre de 2014

OTROS... RECUERDOS DEL PASADO


Me apropio -otra vez, un instante- del título de obra de Vicente Pérez Rosales. Ello para evocar una jornada de pugna por la rectoría de la Universidad de Chile. Aquello es -si la memoria no me traiciona- en 1972. Existían varias postulaciones. La opuesta al Presidente Allende es de Edgardo Boeninger -hasta ayer senador bacheletista- y la gubernativa, la de Felipe Herrera. Había sido "amnistiado" por la UP y ya no lo apodaban Felipe "Dólar" quizás recordando su gestión como Presidente del BID. Existía otra candidatura: la de Andrés Pascal  Allende. Representa al MIR y otros grupos de la ultrazurda.

Se proclama a dicho personero -sobrino del Presidente de la República- en el Aula Magna del Campus Macul. Profiere encendida arenga en la cual exige poner fin a "las concesiones a la burguesía y establecer el poder obrero-campesino". Ello supone "excluir a los académicos contrarrevolucionarios y fascistas". No estoy con Boeninger, sino soy herrerista. No obstante, pido la palabra para enrostrarle lo peligroso que es eso de exonerar a quienes discrepan con el régimen allendista. Le consulto ¿qué individuo u organismo decidirá quien es y quien no es contrarrevolucionario? ¿Qué comisión, tribunal, Comité de Salvación Pública determina la calidad de "fascista" de un colega?

La respuesta es "el pueblo decide" . Se aludía a una entelequia. Una porque el "pueblo", es decir, la ciudadanía estaba escindida y además porque como tal carece de representación jurídica. Peor aun, es extraño al "demos" universitario. Concluyo -sin que por eso la controversia concluya- en que esa suerte de exoneración por la izquierda que exigía Pascal Allende era fascismo escarlata. No habían pasado 10 meses y el cuartelazo de las FFAA tumba a Allende. Las bravuconadas de los ultras no se expresan en resistencia armada. Aquellos de "avanzar sin transar" mutan la consigna por "huir sin parar". Se sabe, los esbirros de Pinochet  purgan los claustros.

Si bien es cierto lo sustantivo para los nacionales es la "soberanía" no parece conveniente aniquilar la "democracia". Es cierto que eso de los DDHH es usado por el imperialismo extranjero y los cipayos internos como "cortina de humo" para aceptar como ineludible la dependencia externa. Sin embargo, el principio según el cual debe gobernar la mayoría sobre la minoría y la minoría debe tener garantizada su existencia y posibilidad de fiscalizar al Poder Ejecutivo son valores civilizados y civilizadores irrenunciables. Lo otro es el III Reich de Hitler, la URSS de Stalin o la Cambodia de Pol Pot. Comienzan liquidando enemigos y finalizan "reventando" disidentes.