martes, 14 de abril de 2015

MALVINAS: CHILE Y ARGENTINA

El 2 de abril de 1982 las FFAA de Argentina recuperan los tres archipiélagos australes. La dictadura del general Galtieri se eleva en prestigio por una acción de naturaleza anticolonialista. Las elites políticas de Chile reaccionan de diversos modos. La  Moneda  se proclama neutral. La Oposición –entonces semiclandestina- niega todo apoyo a Buenos Aires. Se niegan a respaldar una  tiranía. Comienza a  difundirse la “religión” de los DDHH. En la Democracia Cristiana perdura la fobia al país de Martín Fierro. Las actitudes favorables de la Cuba castrista y de la Nicaragua sandinista hacen tambalear la postura de la ultraizquierda cuya vocación bolivariana siempre ha sido menguada. Desconcierta el gallardo apoyo de Lima 

La neutralidad de Santiago  no es congruente con los hechos. Se detecta la anglofilia del régimen. Años después –en plena democracia- el entonces jefe de nuestra  Fuerza Aérea –Fernando Matthei-  se enorgullese del auxilio prestado al Reino Unido en la confrontación. El argumento siempre es el mismo: la sospecha que una Argentina victoriosa atacará a Chile por el litigio del Beagle. Se aplica el adagio:”El enemigo de mi enemigo es mi amigo” . Hubo, sin embargo, quienes sostuvimos que Argentina no es adversaria, sino hermana. Ahora bien, los “shilenos”, que se creen los “ingleses de América del Sur” continuan adoctrinando a la ciudadanía por “la usurpación de la Patagonia” . Olvidan lo acaecido con Arica, Tarapacá y Antofagasta. 

Ese afán de “la gente linda” de involucrar a todo el país en su postura chauvinista es sedición. ¡Qué no se nos incluya, por ende, en esa murga patriotera y proimperialista! Desde otro ángulo, se reivindica el mérito para CEDECH de constituir la única institución que, en Chile, adhiere –en la hora prima- a Buenos Aires en aquella gesta libertadora. Le brindan auxilio solidario, entre otros, de Tomás Pablo, Felipe Herrera, Hernán Godoy Urzúa, Leonardo Jeffs, Clotario Blest. 

Si el desenlace de la confrontación, a posteriori, abre la puerta a la mediación vaticana ¡enhorabuena! No obstante, en este nuevo aniversario se reitera “Malvinas son argentinas” y aquel episodio bélico es  gesta descolonizadora. Respecto a la maniobra de Matthei –que se sepa- no somos pocos los que estamos en la vereda opuesta. Nos separa una calzada muy ancha y es conveniente que la chilenidad se informe que en lo relacionado con Argentina –y por extensión, con Bolivia y Perú- la opinión del aviador es una y no la única.