jueves, 28 de mayo de 2015

AUTORETRATO DE CERVANTES

A propósito de la Hispanidad y con motivo del IV centenario de “El Quijote de la Mancha” resulta interesante transcribir  el autorretrato de su autor.  Expresa: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, cabellos castaños, alegres ojos y nariz corva; las barbas de plata que fueron de oro y los bigotes grandes; la boca pequeña, los dientes –ni menudos ni crecidos- porque apenas tiene seis y mal acondicionados y peor puestos…; el cuerpo de talla mediana; la piel antes blanca que morena; caminar algo cargado de espalda y no muy ligero de pies. Este, digo, es el autor de La Galatea y de Don Quijote… así como de otras obras que andan por ahí descarriadas y sin el nombre de su dueño. 

Fue soldado varios años y cinco estuvo cautivo. En prisión aprendió a tener paciencia ante las adversidades. Perdió –en la batalla naval de Lepanto- la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en el más memorable hecho de armas que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros... A ese hombre se le conoce, comúnmente, como Miguel de Cervantes y Saavedra”. Hasta aquí la cita y apenas se comenta: un óleo de gigantesca proporción, con su estampa, obra del pintor Juan de Jáuregui (1600), preside, en Madrid, la Real Academia de la Lengua. Nadie podría disputarle tan alto honor. Lo comparte, en la Nueva Extremadura, con Pedro de Valdivia y  Alonso de Ercilla, pioneros –respectivamente- de nuestra prosa y poesía.