miércoles, 17 de junio de 2015

EJE LIMA-QUITO

Si ingresas a la web del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú encontrarás los mecanismos bilaterales que impulsan la relación peruano-ecuatoriana. Estos son los siguientes: El Encuentro Presidencial y Gabinete Binacional de Ministros con cinco ejes temáticos que tratan asuntos sociales; seguridad y defensa; productivos y comerciales; de inversión y turismo; ambientales, energéticos y mineros; de infraestructura y conectividad.
Se le suman la Comisión de Vecindad; los comités de frontera, entre otros estos mecanismos son sinérgicos con la agenda bilateral que incluye la culminación de las labores de desminado humanitario; inversión pública en programas sociales; interconexión eléctrica transfronteriza; gestión binacional de recursos hídricos; promoción de micro, pequeñas y medianas empresas; Becas de la Amistad, entre otros.

 Los acuerdos de Paz de Brasilia de 1998 constituyen el punto de inflexión positivo de la relación peruano-ecuatoriana. En 1998 ambos países decidieron que era mejor ser socios que enemigos y ahora disfrutan los resultados de su excelente decisión.
Actualmente, Bolivia y Chile litigan en La Haya la demanda del primero al segundo para negociar de buena fe su salida al mar. Los chilenos dicen que aquella es hostil, que mejor hubiese sido la negociación bilateral. Los bolivianos arguyen que les han ofrecido mar en varias ocasiones.

Algunos datos: a) 4200 es el número de kilómetros del extenso litoral chileno; b) existe un ferrocarril de Oruro a Antofagasta inaugurado en 1892 que hasta hoy conecta a Chile con Bolivia. Sé que la actual coyuntura es difícil porque el litigio en la CIJ tensa la relación entre ambos países. Sin embargo, mi punto es que Chile tiene muchísimo litoral como para resolver la mediterraneidad boliviana y que el referido ferrocarril brinda las condiciones perfectas para otorgarle un enclave al país altiplánico al lado de Antofagasta.

Sin duda, mis argumentos son coloquiales, pero el sentido común coloquial suele identificar más rápido la solución de los problemas. Las complicaciones vienen de la política y de la ideología, como la cuestión de la “soberanía”, por la cual, como decían nuestros bisabuelos, la vida vale la pena vivirse o perderse.

Hace unas semanas, en Buenos Aires, el historiador chileno Jorge Magasich planteó el esquema ganar/ ganar de resolverse la mediterraneidad boliviana. Así trataba de explicarle a sus connacionales que con ello Chile también se beneficia. El ejemplo de lo que ambos países pueden ganar si superan sus problemas es lo mucho que peruanos y ecuatorianos obtuvimos cuando optamos por la paz.

Publicado el domingo 7 de junio en Exitosa Diario