miércoles, 19 de octubre de 2016

LA INSURGENCIA PINGUINA

Los estudiante secundarios  -ayer y hoy- encabezan la. campaña por una educación gratuita y de calidad. Por tal meta paralizan   la vida    académica, ocupan   planteles,    defenestran   ministros, bloquean      el tránsito, levantan barricadas, horquillan a la    Presidenta...            Con     diversos   énfasis  y    distintas         estrategias         exigen   el   "fin       del lucro y de    la   educación     de mercado". Los    apodan  así por el uniforme azul y la pechera blanca. Se ignora quien así       los bautiza y desde cuando se les conoce como tales. En   situaciones   de      extrema  movilización   incluso   generan crisis de gabinete.    Entonces hay referencia al "mochilazo".      Ello      porque   portan mochilas  en las que hay   libros, cuadernos, lápices útiles y también piedras.

La demanda estudiantil cubre agenda ciudadana. La Moneda no logra  destrabar el conflicto. La gratuidad resulta una misión imposible y al mercado escolar hace ya rato que han ingresado -en gloria y majestad los jerarcas ayer de la Concertación y hoy de la Nueva Mayoría. La rebelión  pingüina se ve así en una situación que le resulta inexplicable. Sus líderes insisten estar ajenos a las tiendas partidistas, pero luego aparecen como parlamentarios comprometidos con el establishment. Ante ello cierran los ojos, evitan el análisis crítico y continúan en la brega. Además de las deslealtades no son raros los excesos como profanaciones, vandalismo y delincuencia. No todo es nobleza.

Hay un afán de regresar a la vieja tradición pedagógica: Estado docente y gratuidad de la enseñanza. Ambos principios se consagran en diversas Constituciones. Es la teoría de "la educación como atención preferente". y no supletoria como se impondrá con el régimen inaugurado en 1973. Aquel sistema -pese a sus vacíos y falencias- apuntó a garantizar la meritocracia. Ello implica atenuar la odiosa estratificación social. Era la ya olvidada "igualdad de oportunidades" con la cual se vigoriza la clase media. Sin ella no habrían tenido opción de escolaridad quienes hoy gobiernan. Los pingüinos en este sentido rescatan un legado estropeado por los agentes criollos de Milton Friedman.