jueves, 19 de noviembre de 2015

INDIGENAS, INDIGENISTAS Y CRIOLLOS

En el contexto iberoamericano –de Patagonia a México– la población amerindia no supera el 5%. Es cierto, hay repúblicas que, singularmente consideradas, pueden disponer de porcentajes significativos, pero –por otro lado– el proceso de urbanización disminuye el número de aborígenes.

El proceso de urbanización es de alta velocidad. El servicio doméstico, el reclutamiento en las FFAA, en ciertos países el guerrillerismo, por un motivo u otro, los migrantes autóctonoa se desplazan. La mayoría, lo sabemos, son aborígenes. En las metrópolis contraen matrimonio con criollas.

En el caso de Chile esos matrimonios "de jure" o "de facto" generan progenie mixturada. Aquí, en la Araucanía se conocen como "champurria". Un fenómeno parecido ocurre en Perú y Ecuador donde la dinámica de Lima, Quito y Guayaquil convierte al aborigen en citadino.

Los mapuches avecindado en la urbe se chilenizan, así como los de otras repúlicas se peruanizan y ecuatorianizan. Los indigenas decrecen en volumen. Ese empequeñecimiento demografico se emparenta con el fenómeno sociológico bautizado "éxodo campo-ciudad".

Disminuye el contingente indìgena y se homogeneiza la población. Si bien decrece el contingente apodado "originario", paradojalmente, incrementa el número de "indigenistas". En función de los ecos de la leyenda negra denigratoria de España resurgen posturas favorables, por ejemplo, al pueblo mapuche.

En Bolivia –un mestizo convertido en Presidente– se proclama aymará. El mandatario de Ecuador –hiperblancoide– se erige en indigenista, aunque no sin antagonismos. Las ONGs con sede en Escandinavia, el Reino Unido y EEUU apoyan este indigenismo jefaturizado -casi siempre- por ultrablacos.

 Los indigenistas y también una elite aborigen no sólo exige respeto y suelo, sino autonomía y hasta soberanía. Con ello trancan el desarrollo y amenazan con atomizar aún más a Iberoamérica. Estos comentarios se refieren a detractaciones del Día de la Hispanidad.

Me informo que en Lima cierto alcalde "de cuyo nombre no quiero acordarme" hizo retirar de la Plaza de Armas el monumento de Francisco Pizarro. Poblada -en años pasados- lanzó tinta a la estatua de Pedro de Valdivia. México se vanagloria que en su suelo no se erige ninguno en homenaje a Hernán Cortés.

Lo anotado no es todo en Venezuela Hugo Chávez suprime el 12 de octubre como feriado e impone el 11 como Día de la Resistencia Indígena. Lo imita años más tarde la Presidenta de Argentina. Se ignora que son las repúblicas y no la Corona la que usurpa los territorios indígenas.

Chile es un caso cercano. La denominada «Pacificación de la Araucanía» es obra del Presidente Domingo Santa María. Apenas finaliza la Guerra del Pacífico los regimientos son despachados a nuestro sur y aniquilan a los mapuches privándolos de sus territorios.

Esta usurpación origina tumultos. Los capitanean -no pocas veces-  por blondos muchachos y muchachas ABC1. No obstante, lo cierto es que han logrado -presumo que con apoyo externo- generar en el corazón de la Araucanía un "foco" guerrillero que la autoridad niega sea tal. 

En la otra vereda de lo "indigenista" estamos quienes  sostenemos que lo incaico, lo tiahuanocota, lo azteca y lo muisca así como lo araucano hoy son piezas de museo. Lo viviente que abarca el 90% de la población –aproximadamente 500 millones– es lo mestizo, es decir, el criollaje.. 

Bolívar expresa «no somos europeos ni indios, sino un pequeño género humano mixto. Somos suramericanos». En verso tal percepción la reitera el notable Nicolás Santa Cruz Reiteremos, la raíz de nuestra estirpe está en 1492. Esa identidad la desconocen -o desprecian- indigenistas y eurocéntricos.

1 comentario:

Miguel de Althaus dijo...

En el Perú tendemos al mestizaje,que no es sólo racial, es cultural. Y ante le diversidad de razas el gran escritor JM Arguedas acuñóal expresión "Perú;país de todas las sangres"