miércoles, 15 de octubre de 2014

MAPU: UNA PAGINA DE HISTORIA POLITICA

Muere la década del 60 y el PDC que gobierna con Eduardo Frei Montalva a la cabeza se astilla por la izquierda. Elementos de la JDC entre los cuales se cuenta Marta Harnecker, Rodrigo Ambrosio, Luis Maira, Manuel Antonio Garretón, Jaime Gazmuri, Jose Antonio Viera-Gallo y José Miguel Insulza lo escinden. Fundan el Movimiento de Acción Popular Unitaria conocido con la sigla MAPU. Se adscriben a la naciente UP convirtiéndose en una colectividad más del régimen que se derrumba el 11 de septiembre de 1973. Hoy no existe como agrupación, pero su elite –a través del PS- copa la cúpula gubernativa. En su momento protagonizan un debate doctrinario muy interesante que vale la pena reexaminar.

Rodrigo Ambrosio, líder del MAPU, en
acto público
Al definirse "marxistas cristianos" se enciende una polémica. Otros se proclaman "católicos marxistas". Son muy aplaudidos por el allendismo porque ensancha el espectro ideológico. Sin embargo, la nominación a no pocos resulta un paquete de contradicción. Marxista significa suscribir el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Más acá de ambos adjetivos el solo sustantivo entra en colisión con lo religioso y, por ende, con la condición de "cristiano" y "católico". No sin temor -como eran condiscípulos-  les sugerimos se proclamen "socialistas" y no "marxistas", pues el socialismo constituía una plataforma doctrinal amplia que incluía variantes no ateas. La propuesta se juzga un agravio.

A afiliados
se les moteja de "comunistas
bandera verde"
La gárgara marxista continúa. La estiman insuficiente y se autorrotulan "marxista-leninistas". Durante el régimen de Allende se hacen ultrones y, de yapa, se dividen. Un MAPU "obrero campesino" protegido por el PC y el otro MAPU "revolucionario" impulsado por el MIR. Hoy ofician de eurosocialdemócratas y son empresarios prósperos o senadores y ministros. La excepción es Marta Harnecker. Durante el allendato es la sacerdotiza de un Marx de catecismo. Después del “11” se refugia en Cuba y contrae matrimonio con Manuel "Barbarroja" Piñeiro. Hoy intenta influir sobre Chávez. Aprovecha para ello su aureola de ideóloga y su apellido germánico que seduce a los criollos "gringomaniáticos".

Más allá de esa confusión doctrinaria en que pretenden -quizás por moda- el estrafalario acoplamiento señalado se debe añadir que todos los líderes "mapucientos" son de la clase alta o de la mesocracia fronteriza con la oligarquía y hechuras de esa “teología de la liberación” que manipula el PC. Protagonizan virajes y contravirajes y exhiben frivolidades propias de los "niños bien". Entre 1972 y 1973 esgrimen una retórica ultrista que ahuyenta a las capas medias y gasolinea el golpe de Estado. La última “vuelta de carnero” los convierte en pronorteamericanos, neoliberales y contrabolivarianos. Tal es el epílogo de la cruzada de tan mesiánicos líderes.