jueves, 2 de octubre de 2014

SAMBA Y CUECA (*)

No sè si esto fue cosa mía o producto de mi chilenidad, pero la verdad es que hace pocos años yo miraba en menos a los brasileños. No eran los ùnicos. Para que le cuento los bolivianos y los peruanos. Y ya que estamos en esta, también a los ecuatorianos y a los venezolanos y a los centroamericanos.

Puf, los centroamericanos. Ni siquiera tenían nacionalidad propia. Guatemaltecos, nicaragûenses, salvadoreños, panameños, eran la misma cosa. Todos tropicales. Salseros, cumbiamberos, buenos para el bailongo. Calientes, morenitos, de guayabera. Nada europeos, como nosotros los del Cono Sur, que somos blancos y civilizados y los ingleses de América Latina. Vivimos en países donde hace frío en invierno y aquí a veces cae nieve como en EEUU y Europa. Ahora, cacho, el problema es  que los argentinos se creen la muerte y hablan fuerte y nos miran en menos a nosotros, así que son unos fantoches y, más encima, unos chantas y, al final, los únicos como la gente eramos nosotros y los uruguayos.

En serio. Es una vergûenza, pero es la pura verdad. Todos esos prejuicios tenía yo. Y con los brasileños me pasaba que, claro, era un país grande con "n" millones de habitantes, pero puras mulatas de fuego bailamdo samba y carnaval de Río y saudade y macumba y selva amazónica. Nada para tomar muy en serio.

Así que fue un shock cuando descubrí que ellos no nos tomaban en serio a nosotros. No sólo no nos toman en serio, no nos toman ni en cuenta. Y no hablo de los puros chilenos. De repente caché que los brasileños no toman en serio a ningún país hispanoamericano. Nos dan la espalda. Si alguien habla de Hispanoamérica lo estiman un lugar medio salvaje al otro lado de la frontera. Allí hay un montón de gente que habla castellano. Todo el mundo sabe que el castellano es como el portugués, pero más rasca. Por eso es que los brasileños hablan castellano mucho más facilmente de lo que nosotros hablamos portugués. El portugués tiene más vocales, más sonidos, es más complicado, más elaborado. Hay que reconocerlo. La verdad es que, al lado del portugués, el castellano es papaya.

Yo que siempre había pensado que los que se creían la muerte eran los argentinos, de repente descubro que los brasileños ¡ni siquiera inflan a Cristobal Colón! Colón descubre todos estos países piñuflas de Hispanoamérica, pero a nosotros nos descubre, en 1500, Pedro Alvares Cabral. Así que no pensamos festejar con ustedes el V Centenario en 1992.

Recién ahora, el 2000, andan vueltos locos celebrando los 500 años. Increíble. Sería como que los chilenos ningunearamos a Colón y celebraramos en su lugar al  pobretón  Diego de Almagro, que más encima llegó a pie. Y ahí fue cuando me cayó la chaucha ¡los brasileños son como los gringos! Se creen el hoyo el hoyo del queque. Son o mais grande do mondo. Lo único que interesa es lo que pasa dentro de su país y el resto  les interesa ¡Son peores que los gringos, porque los gringos al menos reconocen a Colón! Además EEUU, mal que mal, es el país más importante del planeta, así es que los gringos por lo menos tienen algo de razón para creerse...

Pero en fin. El rollo es que fue un trauma descubrir que si yo los miraba en menos a ellos, ellos me miraban más en menos a mi. A lo mejor todo este rollo de autoestima nacional respecto a los brasileños empezó cuando una vez, conversando con un amigo, me enteré como se dice "calzoncillo" en brasileño. Se dice "cueca".

Ahí puede estar la madre del cordero ¿tomarían  en serio a un país cuyo baile nacional es el "calzoncillo"' 

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(*) artículo de Samuel Silva. Se publica en Revista del Sábado de El Mercurio (15.04.2000)