miércoles, 8 de octubre de 2014

SERVICIO MILITAR: COMENTARIOS (*)

La norma establece que, a los 18 años, se preste el Servicio Militar Obligatorio SMO. Aproximadamente 150 mil muchachos alcanzan anualmente esa edad. Son teóricamente la base del reclutamiento. De estos apenas poco más del 15% cumple el compromiso.  Lo habitual es que el resto –la inmensa mayoría- quede sin instrucción.  Por otro lado, la institución del reservista otrora vigorosa hoy yace abandonada.

El SMO se visualiza como un perjuicio al trabajo y al estudio. El lapso que ocupa se juzga excesivo. No escasean quienes lo estiman un esfuerzo de la elite uniformada para disponer de servidumbre. El principio de libertad estaría siendo conculcado por esa compulsión a vestir uniforme, aprender el manejo de armas y el acatar mecánicamente a un superior jerárquico. Excesos disciplinarios, accidentes en campañas, errores del mando … incentivan a abolirlo.

Es un hecho que no ha motivado jamás crítica alguna del Ministerio de Defensa que el SMO esté restringido sólo a quienes provienen de hogares modestos. Los retoños de la mesocracia y de la clase alta quedan siempre exentos. Hubo vulneración –de modo temprano- del espíritu de la ley que lo establece en orden a fundir, en un mismo crisol de chilenidad, “al hijo del palacio y al hijo del taller”. Ese esfuerzo de homogeneización incluía obvio a la progenie de los inmigrantes.

El 2001 el Poder Ejecutivo presenta un proyecto de reforma de la conscripción obligatoria. Sucesivos comandantes en jefe entre los cuales destaca Cheyre se muestran proclives a una supuesta “modernización”. Implica en suprimir l obligatoriedad. Argumentan que el armamento moderno es  tan  alta sofisticación exigente de que exige personal especializado. De allí deriva proponer FFAA profesionales y concebir la milicia un desempeño remunerado y voluntario.

La conscripción deja entonces a constituir obligación y derecho para convertirse en una nueva burocracia fiscal. Se evita etiquetar a estos cuadros estables como “mercenarios” y no hay referencia a que la ciudadanía queda privada de personal –en actividad o reserva- dotado de nociones básicas necesarias tanto en la guerra  como en la paz. Hay tareas en la cual los uniformados son sustantivos, por ejemplo,  catástrofes telúricas, obras como embalses, carreteras y forestación
  
La “atracción fatal” de los modernizadores son experiencias primermundistas. Entre crear o imitar optan por lo segundo. El afán de calco está presente en la iniciativa. Se exhibe como óptima porque “esta vigente en los países más avanzados” (sic). No se descarta, por cierto la presión del Pentágono que anhela jibarizar las FFAA para mejor manipularlas y mantener en el analfabetismo castrense a la población civil con lo cual una invasión de marines sea inatajable

La reforma está en el error porque el país y el subcontinente exigen -para su defensa masas movilizables y aptas para confrontaciones de tipo irregular. Tropas de elite son siempre útiles, pero en nuestro mundo por efecto del gigantismo territorial el factor número es clave. Con cualquier metódica de entrenamiento  se juzga el cuartel como indispensable como ámbito de educación militar, tecnologica y cívica. Obvio, tareas de naturaleza ingenieril son ineludibles.

FFAA: labores de forestación
Podrá dialogarse sobre lo que el cuartel enseña. Ello pasa por revisar los arcaicos fundamentos de “nuestra” geopolítica. Es indispensable internalizar en la joven oficialidad que amar a patria propia no supone el desprecio a las patrias vecinas. Sin embargo, el SMO remozado en lo doctrinario y adecuadamente equipado debe conservarse. Así –a modo de ejemplo- se evitará otro Antuco y sus “pelaos” con uniformes de primavera, lentes fabricados de plásticos de botellas  o alimentación pobre en calorías.

Son necesarios –se opina- el SMO y su complemento: el reservista. La población es proclive a la negentropía. Hay muchedumbres candidatas a sumergirse en la pereza y la drogadicción. La desertificación avanza –de norte a sur- a 40 kilómetros anuales. Las arterias fluviales arrastran al océano toneladas de fértil légamo. Imperan el analfabetismo funcional y el analfabetismo tecnológico. El quiebre hombre-paisaje es notorio. En consecuencia necesitamos para la república un Ejército de masas que sea la nación en armas.
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(*) Análisis de esta temática en "FFAA: inquietud permanente" de
Prof. Pedro Godoy.                     

1 comentario:

Fernando Diaz dijo...

Muy claras palabras sobre el servicio militar obligatorio chileno.
Como bién acota el profesor, sin "Antucos" de por medio; pero, para muchos jóvenes que apenas "alcanzaron" 4to. medio, sin posibilidades laborales y lo que es peor, algunos sin padres ni familia alguna; el SMO viene a ser la línea entre la vida y la miseria. Creo que para muchos lo es; así como aprenden a conducir vehículos y otros ofícios; conocen en un mundo disciplinado, saber oír y cumplir órdenes.
Sólo Reservistas les llaman después; pudiendo formar cuerpos de ayuda en las frecuentes catástrofes; como antes defensa civil; hoy, reciban capacitación en primeros auxilios y labores de rescates, alojamiento en cuarteles a estos voluntarios reserva registrados.
Un tema largo, aún sin desarrollo
Mis respetos a usted, profesor
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