lunes, 30 de noviembre de 2009

BLA BLA MAGISTERIAL

"Los exámenes hay que abolirlos porque trauman”. “Los uniformes son camisas de fuerza. Libertad en la indumentaria”. "Aprender depende de la motivación”. "Memorizar es retro". "La escala de notas se ajusta al rendimiento del curso". "El punto base está en el reglamento". "Autodisciplina es democracia. Disciplina, fascismo”. "Los ritmos de aprendizaje son diversos en cada estudiante”. "La comunidad escolar la integran, paritariamente, educadores y apoderados". "Hay que mediar en vez de sancionar”. "El docente es sólo un facilitador". "Tatuajes, aros, moños, pucho... son expresiones de la identidad juvenil y, como tal, tolerables". "La clase debe ser entretenida". "Muchos rojos: falla del que enseña". "El conductismo pasó de moda, pues hoy se impone el constructivismo". Como fondo de tanta consigna un coro: “Aprender a aprender”. Estos estribillos –repetidos mecánicamente- sirven de escudo a los progenitores para enjuiciar la labor del plantel y, en no pocas ocasiones, humillar al profesor. En su origen los difunden quienes son ajenos a la profesión docente, en particular psicólogas norteamericanizadas, o por colegas distanciados del aula. Son rieles que precipitan el sistema a la catástrofe y sogas que ahorcan a los mismos educadores.

1 comentario:

maikel dijo...

Antes de comentar, felicitarlo es lo que debo hacer primero. He leído su libro, y soy profesor. Estoy de pie frente alumnos desde hace 11 años, usted dirá, cómo no se cansa o cómo no se sienta. No me canso, y de vez en cuando me siento. Estar en aula no me cansa, lo que me aburre y por tanto me cansa es la palabrería inconducente. Se desconoce nuestro trabajo, pero vaya que se habla e este. ¿Por qué nadie se mete con el trabajo del bioquímico o del electricista?, reitero mis felicitaciones y mi admiración. Saludos Don Pedro.