miércoles, 13 de agosto de 2014

ASTOLFO TAPIA Y EL PEDAGOGICO

  
Maestro Astolfo Tapia
Integra el patriciado académico vigente en los 60. Esa elite de la Universidad de Chile la constituyen -entre otros- Eugenio González, Juan Gómez Millas, Julio Heise, Agustín Alvarez Villablanca, Mario Ciudad, Roberto Munizaga. Quienes fuimos entonces discípulos supimos de sus excelencias académicas y humanas. También, testigos de cómo fueron objeto de ataques por parte de promotores de una Reforma Universitaria que oculta torvos propósitos. A renglón seguido aparece otra plaga: la partidocracia de la UP. El ciclo se cierra con la intervención de las FFAA. Estos genuinos maestros padecieron el desplome de la Casa de Bello y, en general, de  la educación superior del país. Uno a uno se han marchado a la República del Más Allá. Sin duda, deploraron en silencio la victoria de los fanatismos.

Hace 34 años -el 21 de marzo de 1980- fallece Astolfo Tapia, a la sazón la segunda autoridad del Campus Macul y benemérito catedrático de Sociología y, en esa fecha, exonerado. En época sombría se cierra la existencia de un auténtico educador que, en su momento, también interviene en la fundación del PS y como parlamentario alcanza el rango de Presidente de la Cámara. Jamás tal afiliación empaña su desempeño académico. Más aún, se manifesta siempre adverso a los fundamentalismos de babor y estribor en un momento que la termocefalia se impone sin contrapeso. Con sus pares -algunos anotados en este texto- pronostica con amargura tiempos difíciles para la chilenidad. Ese momento llega en 1973. Lo juzga el colofón de cegueras y sectarismos. Hoy, a un cuarto de siglo, exalumnos del Pedagógico lo evocamos con admiración.