jueves, 21 de agosto de 2014

EL ABP: HIPOTESIS DE CONFLICTO


De capitán a paje, de derecha a izquierda, salvo excepciones, se sostiene que nuestros enemigos –de ayer, de hoy, de mañana y de siempre- son Argentina, Bolivia y Perú, es decir, el ABP o HV3. Esta aprensión se manifiesta en recelos, altanerías y desconfianzas. Hay turnos para poner en órbita una u otra hipótesis de conflicto. Así –con razón o sin ella- el antiargentinismo está de moda en los 80, en los 90 el antibolivianismo y ahora el antiperuanismo.

Se trata de un carrusel que legitima el aislamiento, la patriotería y el armamentismo. La prensa, el aula, el cuartel difunden esta sensación de fronteras amagadas y de suelo usurpado. Las iniciativas de cooperación, intercambio o complementariedad, obvio, con tal “peso de la noche” se tullen o congelan. Así el ABC no se ratifica, la propuesta de Perón se estigmatiza como anschluss de Buenos Aires y el MERC0SUR se  desdeña.

Durante la monarquía nuestra América es una sola. Al consolidarse las repúblicas se producen quiebres, tensiones y hasta confrontaciones. Aquí Portales, para imponer la hegemonía  de Valparaíso sobre Callao, impulsa la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1835-1839). Con ello comienza a gestarse el ABP. La Guerra del Pacífico (1879-1883) lo consagra porque, mientras Chile se empeña en anexar comarcas guaneras y salitreras en el norte.

La Casa Rosada ocupa áreas australes. Comienza así el pleito por la Patagonia. Los instructores castrenses prusianos -contratados por La Moneda al finalizar el XIX- transfieren estos conflictos y forcejeos a los esquemas de la geopolítica europea de entonces. Estimulan el racismo “blanquista”, proclaman como fatal la “paz armada” y fundamentan el ABP cuya expresión hoy, metafóricamente, se reduce, a F-16, tanques Leopard y fragatas compradas a Holanda.