lunes, 25 de agosto de 2014

EL PROGRESISMO: APUNTES


Nace incubado en el siglo XIX por el credo liberal. Se opone a la reacción, pero esquiva la revolución. De ese "ismo" Augusto Comte hace una teoría y hasta una teología. La bautiza "religión de la Humanidad". Se trata de la doctrina positivista. Su lema: el "el orden por base y el progreso por fin". De allí la fundación de la república en Brasil y el lema del país de Lula.

Ser progresista fue ser de "avanzada" y ello implicaba militancia de izquierda. Así -durante la Guerra Fría- los afiliados a los PPCC de Occidente se camuflan como "progresistas" y el rango lo asumen los "compañeros de ruta", es decir, los "tontos útiles". Dicho de otro modo quienes para posar por innovadores se albergan en el sobaco soviético.

A finalizar la centuria pasada el "progresismo" continúo su marcha y si bien se desvincula del imperialismo ruso y, por ende de los PPCC, se asocia a la socialdemocracia europea. Incluso se reúnen periódicamente los líderes de esa tendencia. No ha mucho estuvieron en Londres con Tony Blair como anfitrión. Uno de los huéspedes, el Presidente Ricardo Lagos.

Se emparentan con esa "maleza" de los años 50 financiada por la CIA y cuyo fachada es el Congreso por la Libertad de la Cultura. Era la época de la "izquierda democrática". Hoy los progresistas - apodados "progres"- reman con Obama y se asocian a la globalización. Son proimperialistas, según manifiestan,  "porque no hay otra salida"... Exhiben resignación hedonista y realismo cínico.

Sepultan la categoría "imperialismo". La suplantan por "globalización". Adhieren con fervor al relativismo y sopretexto de oponerse a las dictaduras impulsan la permisividad. Sobre la marcha, por su ancestro liberal, disparan sobre la Iglesia..., porque es "reaccionaria" y ellos son adalides de la "modernidad" y hasta de la "postmodernidad".

Impulsan el divorcio y el libre consumo de "drogas blandas", suprimen la censura cinematográfica y televisada y dan luz verde a la pornografía y la homosexualidad. La interrupción del embarazo lo presentan como un "derecho reproductivo". Exaltan -sobre la marcha- un feminismo agresivo. Según expresan no hay pugna entre un centro expoliador y una periferia empobrecida, sino guerra de los sexos.

Los "progres" -sueltos de cuerpo y frescos de raja- campean en el universo mediático de nuestras pobres repúblicas. Ahora se puede pasar por innovadores, iconoclastas, heterodoxos, "enfants terrible"... y ser aplaudidos por el establishment. De Malvinas o Irak, eso si, no se opina. Enarbolan la bandera de las “minorías” sean étnicas o sexuales, pues abogan por el “respeto a la diversidad”.

Son campeones de los DDHH, pero –oh, contadicción- apoyan el aborto. Se proclaman ambientalistas e indigenistas y son objetores de conciencia en materia de conscripción militar. No obstante, apoyan la política de su cancillería en materias limítrofes. Aceptan "cabeza gacha" el armamentismo y si intervienen en la adquisición de pertrechos se guardan un puñado de dólares.