sábado, 6 de septiembre de 2014

BANANERO...



Nuestro etnocentrismo se presenta en locuciones habituales. Apenas ayer el Ministro de Hacienda usa la expresión yanqui “país bananero”. Ella ofende a repúblicas como Ecuador y otras de Centroamérica que exportan esa fruta. Aquí se usa para nutrir el engreimiento chilensis y, de paso, descalificar patrias fraternas.

No es la única. Lo “tropical” y el “tropicalismo” se identifica con la charlatanería y lo selvático... Error: el segmento norte de Chile es tropical. Peor aun –entre otros- Brasil es puro trópico. La elite y sus acólitos, por eurocentrismo, sostienen que la civilización sólo florece sólo bajo climas templados o fríos.

El exembajador Luis Maira opinaba con soberbia “en Chile no opera, como en México, el dedazo”. Se refería a la designaciones por La Moneda de personas para cualquier cargo. La sentí como “patada en las canillas bajo la mesa” a la patria  que acogiera con generosidad a tanto exiliado y luego al mismo Maira como diplomático.

Estas manifestaciones de excepcionalismo “pichicatean” nuestra patriotería Econformista y agresiva. Son ofensas a países hermanos. Urge cuestionarlas tanto como aquellos chistes que agravian –de modo particular- a bolivianos y argentinos. Se condena la discriminación, pero se practica.