miércoles, 10 de septiembre de 2014

TRABAJO INFANTIL ¿Y EL OCIO ?


Hay consenso en suprimir el trabajo infantil. Suele derivar en explotación. Mutila el universo lúdico del niño y sus opciones de escolaridad. Son frecuentes los reportajes al respecto y sostenida la preocupación de UNICEF por el tema. Sin embargo, la prestacion de servicios y la producción de bienes –en cualquier fase de la vida- es conveniente y saludable. Los economistas la incentivan y los psiquiatras la recomiendan.
  
Hay otro fenómeno que debe motivar tanta inquietud como el trabajo infantil: la pereza. No es sólo infantil, sino también adolescente y juvenil. Constituye un flagelo que afecta a todos los estratos de la sociedad. Aun más,  el rango de “estudiante”  la legitima y, de yapa, camufla el índice de desempleo. En los sectores desvalidos se manifiesta con mayor fuerza. La ampara la familia sin percatarse que así  acentúa su precariedad.