sábado, 20 de septiembre de 2014

FRENTE NACIONAL O PARTIDO UNICO


Un catedrático, en la Universidad, narraba que Unamuno consultado sobre "de qué partido era". Habría replicado "partido yo, vamos coño, yo soy entero". Está anécdota -verídica o trucha, pero aleccionadora- la recuerdo al informarme que ciertas personas allegadas al régimen de Chávez programaron constituir el Partido Histórico de los Bolivarianos o algo parecido. No dejaba de inquietar, pues eso de "histórico" podría mudarse a Unico y la experiencia soviética -para citar un caso- es amarga y muchísimo más que el Partido Dominicano fundado en torno al Benefactor Rafael L. Trujillo. Preferible la tesis del Partido Líder según la praxis mexicana cristalizada en el PRI. Sabemos de su origen noble y de sus barrabasadas postreras, pero jamás instaura un sistema totalitario. En su interior florecen tendencias. Son las llamadas "familias". Se autoasignan nombres históricos como "villista", "carrancista", "zapatista, "obregonista". Aun más, se alternan en el Poder.

 En Chile uno de los fantasmas que hizo circular la propia UP y que produjo  temor en la ciudadanía fue que se fundaría un Partido Unico. Atrás quedaba la coalición gubernativa que entremezclara laicos y cristianos así como marxistas de todo pelaje. En su reemplazo surgiría un PURS -Partido Único de la Revolución Socialista. Sería verticalista, piramidal, compartimentado y con disciplina cuartelera. Los que empujaban este propósito fueron los cabecillas "elenos" del PS quizás muy influidos por La Habana. Sin mover un músculo, los jerarcas del PC esperaron la fruta madura. Ellos tenían prontas sus falanges de aparachtiks para administrar el coloso y -por cierto- imponer un fascismo escarlata interno que pusiera fin a las tendencias y atajara cualquier "desviación". Sabemos que tal meta no cristaliza porque las FFAA  -azuzadas por el Pentágono- salen a la calle y cae el régimen aquel 11 de septiembre de 1973.

El Partido Unico –se sabe. primero supedita y luego excluye a otros del escenario y para colmo, como anticipé, establece una sola percepción de la tarea política y erradica toda tendencia denunciándolas como "fracciones" en medio de una atmósfera "concentracionaria". En oposición a esa condición no plural, sino monolítica se plantea el Frente. Hay que adjetivarlo para comprender qué significa. Por eso se alude al "Frente Nacional". Ostenta naturaleza multiclasista y pluritendencial, pero animado por ideas-fuerzas. Ejemplos son todos los movimientos de liberación del III mundo dispongan o no de esa etiqueta. Haya de la Torre analiza el asunto en "El antimperialismo y el APRA". El mismo sionismo -lo manifiesto como politólogo y al margen de mis simpatías por Palestina- engendra un Frente Nacional. El aprismo, el priismo, el justicialismo  -entre otras- son intentos de Frente Nacional. Ensayan las fórmulas aritméticas de sumar y multiplicar. No restan ni dividen.

Si se asume como propia la consigna "Ni pan sin libertad, ni libertad sin pan" optamos por el Frente Nacional. Desconfiamos de un Partido Unico acorde al  modelo de Lenín y Trotzki que luego instrumentaliza Stalin como máquina de opresión social y de terror político. Ni siquiera asegura ese mendrugo sin libertad, sino que concluye con el fracaso económico. Tan gigantesco que empuja a las colectividades sobre los cuales se impuso a los brazos del capitalismo. Si bien eso un tanto palabrero de la "democracia" esta subordinado a lo sólido que es la "soberanía", no es menos cierto que es un contranegocio poner camisa de fuerza y mordaza al cuerpo social y menos conveniente obligar a "reposar" a la militancia sobre el lecho de Procusto bajo la tutela policial de comisarios de "horca y cuchillo". Lo anotado es invitación a meditar. Por fortuna en Caracas se abandona el proyecto de Partido Unico.