miércoles, 10 de septiembre de 2014

PLEGARIA SIUX (*)

¡Oh, Gran Espíritu cuyo aliento advierto en la brisa y cuyo calor engendra la vida!

Estoy ante ti... Soy uno de tus incontables hijos. Como tal, débil y pequeño. Entonces necesito de tu fuerza y sabiduría.


·        Haz que marche en concordia conmigo mismo y con mi pueblo.

·        Haz que mis manos respeten lo por ti forjado: el bosque, el cielo, el fuego, el manantial.

·        Haz  que mis ojos retraten los colores del horizonte en cada aurora.

·        Haz  que mis oídos estén alertas a escuchar tu voz.

·        Haz crecer mi talento para enseñar a nuestra gente las lecciones tuyas sumergidas en el brote, el sol, la piedra y el bisonte.

·        Haz que mi energía crezca para combatir al enemigo interior: el miedo y la pereza.

·       Haz que siempre esté presto para ir hacia ti con las manos limpias, el alma purificada y la mirada recta.

      Así –con esos dones regalados- cuando mi vida se convierta en noche, podré de nuevo estar ante ti, como hoy, erguido y palpitante.

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(*) Oración atribuida a la tribu siux del actual EEUU.