
Ese tema adquiere singular relevancia tratándose del canal
estatal porque lo financia el Fisco que representa a toda la
ciudadanía. Alguien podrá manifestar que en la cátedra, el púlpito, la
prensa, el hogar... ocurre lo mismo. No es así. Aunque sea a título de tono
menor, en esas esferas existe la prerrogativa de la réplica. En TV tal
posibilidad de discrepar es inexistente. La excepción -que no es tal- son los
debates porque están programados... Se invita a la reflexión en torno a
este totalitarismo mediático.
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