sábado, 6 de septiembre de 2014

INDIGENISMO, ESTADISTICA Y ATOMIZACION

Los líderes indigenistas de mi país blufean con el dato de disponer de un millón de mapuches. El censo verifica que apenas alcanzan los 600 mil. El proceso urbanizador los ha ido mermando. Ya en la metrópoli –sea Santiago o Concepción- el mapuche no se aghetta, sino se “arrejunta” , es decir, contrae matrimonio con criolla, Esta, seguro, es mestizoide y ostenta apellidos hispanos, pero la piel aceitunada, labios gruesos y ojos tirantes –“achinados”, dirán otros- denuncian el ancestro amerindio. De ambos proviene una prole cuyos nexos, con la remota patria aborigen de su progenitor, tienden a diluirse. Son ya "champurrias".

En el plano continental el subcomandante Marcos adoctrina a los chiapanecos en la noción que son la continuidad del Imperio Maya… Nunca existió tal entidad política. Lo que quedaba a la llegada del conquistador son vestigios de una pujante civilización que, por motivos no esclarecidos, entra en menguante antes de 1492. Por tal motivo el EZLN en Ciudad de México al dialogar con los representantes del gobierno en el acto inauguratorio despliegan una bandera de México. El sortilegio mayalátrico no había echado raíces. El mexicanismo se impuso. Aquella era una insurgencia agrarista tanto así que exalta como emblema a Emiliano Zapata.

En todo el contexto iberoamericano –abarcando, obvio, a Brasil, pese a los pujos indolátricos de Paulo  Freyre, en la antípoda del antropólogo Gilberto Freyre y a otro  lusoamericano Darcy Ribeyro- la población apenas alcanza el 5%. El impacto mixturador ibérico impresiona. Su único equivalente es la expansión arábiga. Los jinetes de Mahoma irradian desde una desértica península –puente entre Asia y Africa- hasta cubrir de Andalucía a Irak. La huella arabizante es honda vía mestizaje etnocultural. Los hispanos –soldados con un promedio de 25 años- no exterminan. En tal política no hubo filantropía, sino conveniencia, pues necesitan mano de obra.

El holacausto aborigen es un “holocuento” usado por Bartolomé de las Casas para obtener protección de los aborígenes. Su doctrina tuvo tres efectos, se imponen leyes preservadoras de los DDHH, se traen africanos y de lo expuesto se  aprovecha Ámsterdam  y Londres. Ello para generar lo que se denomina la Leyenda Negra que a su vez usan los emancipadores –la inmensa mayoría blancos y terratenientes, biznietos de encomenderos y de conquistadores- para legitimar desde 1810 esa ruptura con Madrid. La muchedumbre mestiza es carne de cañón en las guerras independentistas y no pocos indígenas apoyan a la Corona.
  
Ese 5% -concentrado en Ecuador, Perú y Bolivia- genera histeria. Si ayer la moda es negar –y renegar- el ancestro aborigen y aun más juzgarlo un factor –o la causa- del subdesarrollo ahora se pasa al otro extremo y se presenta como lo único originario. 400 millones de iberoamerindio –de la noche a la mañana- se convierten en extranjeros. Gobiernos “progres”, por populacherismo, generan, por decreto, colectividades que son piezas de museo. En virtud de la alquimia jurídica obtienen existencia. Como se ofrece auxilio financiero otros –mestizos decantados, es decir, terminales- gestionan “patente” de indios para obtenerlos. Oportunismo amonedado… 

En el fondo hay fuerzas subterráneas que operan para pulverizarnos. Ya resulta insuficiente el laberinto en que se metiera Bolívar… Muere atormentado por la anarquía que destruye la Gran Colombia y atomiza nuestra América que fuera una durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Ahora la meta es triturar los jirones de esa patria grande. No basta con inventar Estados como Granada y Belice y hasta planear the Republic of Falkland´s Island. Quieren más: la república quechua, la aymará, la araucana… Los “pluris” -muy arrellanados en las butacas de la Asamblea Constituyente en La Paz- anotan, en la nueva Carta, 36… Es un notorio afán de suicidio.

El actual intendente Francisco Huenchumilla Jaramillo ha hecho una labor de revisionismo histórico notable. Denuncia la Pacificación de la Araucanía como masacre perpetrada por el Ejército  de Chile  apenas finalizada la Guerra del Pacífico. No sólo eso, sino que juzga torpeza la política de fomento de la inmigración europea impulsada por los gobiernos liberales del siglo XIX   para reemplazar    la barbarie mapuche por la civilizaciòn europea. Explica: "los traen al sitio menos apropiado y en el peor momento". A horcajadas de sus opiniones que sin duda vulneran no menos de tres tabúes  hay insistencia en convertir Chile en Estado plurinacional.