domingo, 7 de septiembre de 2014

TV E IDENTIDAD

Este es asunto complejo. Un país así como una institución o persona "vende" imagen. Chile padece desde siempre la obsesión de constituir una ínsula europea en el contexto latinoamericano. Ello explica la exigencia -explicita o tácita- de "buena presencia".

La convicción anotada flota sobre“la copia feliz del Edén” y con ella comulgan millones. Singularizarse es lo importante. De allí la creencia de"ser distintos, distantes y superiores". Alguien, menos docto, cual ventrílocuo, expresa "somos los ingleses de América del Sur"

Esto empuja a situaciones como reclutar azafatas de LAN que parecen de Lufthansa, animadoras de TV que son perfectas anglosajonas, personajes de spots comerciales "rubiecitos" y chics y Miss Chile cuyo requisito para ser electas, de preferencia, es ser vástagas de euroinmigrantes.

El único morocho que aparece es Iván Torres. Hasta anteayer solía aparecer un médico que presidía la ONEMI. No se trata de promover una "limpieza étnica" al revés, pero si nacionalizar los canales con rostros criollos. Digamoslo claramente la masa de televidentes "no son gringos ni ABC1".

Habrá un millón de blancoides, pero 15 millones de morenoides. Este y no aquel es el "país real". Sin embargo, en "la tele" está ausente. Ello es prueba de discriminación. Hay pues un solapado apartheid muy  notorio en los spots publicitarios.

Pareciera urgente analizar los criterios de admisión a la TV y -de una vez- exigir a las empresas de publicidad que presenten el Chile tal cual es reduciendo el tsunami "blondocratico". Hay que "vender" la imagen de lo que somos y no de lo que -por siutiquería y calco- queremos ser.